Esta es la Parte 2 de una serie de artículos sobre la lesión del ligamento cruzado anterior.
Tras comprender en la Parte 1 qué ocurre en la rodilla y cómo se decide el tratamiento,
en este artículo profundizamos en la rehabilitación basada en evidencia científica,
desde la fase temprana hasta la vuelta al deporte y la readaptación específica.
En esta segunda parte nos centramos en lo que más determina el resultado final:
rehabilitación + readaptación. El objetivo no es “llegar a X meses”, sino construir una rodilla
fuerte, estable y fiable para tu vida y tu deporte.
Esto puede cambiar tu plan
La rehabilitación puede variar especialmente si:
Existe sutura meniscal (cambian rangos y carga en fases iniciales).
El injerto es rotuliano, isquios o cuadricipital (matices en molestias y progresiones).
Hay lesión condral o cirugía combinada (condiciona impacto/carrera).
1) Lo que más cambia el pronóstico (operes o no)
Prioridad temprana
Extensión completa (0º real)
Es el objetivo más importante al inicio. Sin extensión, se altera la marcha, aumenta la rigidez y se frena la progresión de fuerza y función.
Regla de oro
Rodilla “tranquila”
Si al día siguiente de entrenar hay más derrame o dolor claro, se ajusta dosis/técnica/recuperación. La rodilla manda.
Motor
Fuerza real
Cuádriceps = escudo funcional. Isquios + glúteos = estabilidad dinámica en frenadas, giros y aterrizajes.
Transferencia
Readaptación específica
Volver a correr no es lo mismo que volver a fútbol o esquí. El plan final depende del objetivo real.
2) Tratamiento conservador: cuándo puede ir muy bien
Ejercicio terapéutico y control motor como base del tratamiento conservador.
“Conservador” no significa “reposo”. Significa no reconstruir el ligamento y conseguir una rodilla estable mediante
un programa exigente de fuerza, control neuromuscular y exposición progresiva.
Puede ser una gran opción en perfiles bien seleccionados.
En qué perfiles suele funcionar mejor
Actividad moderada o deporte sin pivote/contacto (o intención real de bajar demanda).
Pocos episodios de “falseo” y buena respuesta a fuerza.
Adherencia alta y trabajo progresivo real.
Sin lesiones asociadas que sufran con inestabilidad (bloqueos meniscales, etc.).
La resonancia no decide sola: manda la estabilidad funcional, los episodios de inestabilidad,
las lesiones asociadas y tus objetivos. Y, si se opta por cirugía, el plan se ajusta a pauta del cirujano.
3) Rehabilitación postquirúrgica por fases (objetivos + criterios)
Las ventanas temporales son orientativas. Lo que manda es cumplir objetivos, la respuesta de tu rodilla y las
restricciones indicadas por el traumatólogo/cirujano.
Antes de empezar (postquirúrgico): marco de seguridad
Idea clave: tu rehabilitación progresa por criterios, pero dentro de un marco que puede cambiar según menisco, cartílago, tipo de injerto o cirugías combinadas.
Lo que depende del cirujano: carga, rango permitido (ROM), uso de ortesis (si procede) y restricciones específicas.
Lo que decide fisioterapia: progresión de fuerza, control neuromuscular, técnica (carrera/saltos) y exposición gradual, siempre respetando esas restricciones.
VERDE · Esperable
Puedes continuar
Molestia leve–moderada controlable.
Rigidez ligera que mejora al moverte.
Hinchazón leve que no empeora en 24 h.
ÁMBAR · Ajustar
Reduce / consulta
Derrame que aumenta o dura >24–48 h.
Dolor que limita marcha o sueño repetidamente.
Pérdida de extensión que reaparece.
Qué hacer: baja carga/volumen, revisa técnica y habla con tu fisio.
ROJO · Alarma
Contacta con tu cirujano/urgencias
Fiebre, enrojecimiento marcado, calor intenso o supuración.
Dolor desproporcionado o empeoramiento rápido.
Dolor e hinchazón importante de gemelo o falta de aire/dolor torácico.
Movilización pasiva controlada para recuperar el 0º real en fases tempranas.
Si tuviéramos que escoger un pilar en la fase temprana sería este:
extensión completa (0º real).
No es un detalle: es una condición para caminar bien, cargar bien y fortalecer bien.
Importante: la extensión debe recuperarse de forma progresiva y controlada,
evitando dolor excesivo o inflamación reactiva, y respetando las pautas del cirujano.
Objetivos de la fase temprana
Extensión completa y prevención de rigidez (prioridad nº1).
Flexión progresiva sin generar derrame reactivo.
Marcha lo más normal posible (según pauta de carga del cirujano).
Activación eficaz del cuádriceps (evitar inhibición).
Activación: isométricos de cuádriceps, elevación pierna sin “lag”, glúteo y core.
Reeducación de marcha y carga gradual según indicación del cirujano.
Terapia manual cuando procede (patela/cicatriz/tibiofemoral) para facilitar movilidad y extensión.
Fase 2 · Intermedia: construir fuerza real + control neuromuscular + preparar carrera
Fuerza unilateral + control neuromuscular: el “motor” de la fase intermedia.
Aquí se construye el “motor”. Si no progresa la fuerza (especialmente cuádriceps), la vuelta a correr y al deporte se retrasa.
Todo se ajusta a las pautas del traumatólogo/cirujano (muy relevante si hubo sutura meniscal).
Objetivos de la fase intermedia
Subir fuerza de cuádriceps, isquios y glúteos (progresión real de cargas).
Mejorar control del valgo dinámico, cadera y tronco.
Preparar criterios para iniciar carrera sin reacción inflamatoria.
Qué hacemos (base del progreso)
Fuerza: sentadilla/prensa/zancadas/step-ups/bisagra de cadera (progresivo).
Isquios: curls y excéntrico progresivo (según pauta y tolerancia).
Propiocepción/control: unipodal, perturbaciones, técnica y calidad del gesto.
Introducción a carrera cuando se cumplen criterios (volumen e intensidad progresivos).
Fase 3 · Tardía: potencia, pliometría, agilidad y retorno al deporte
Primeras progresiones pliométricas: aterrizaje controlado + estabilidad.
Esta fase convierte una rodilla “sin dolor” en una rodilla “fiable” bajo demandas reales: saltar, frenar y girar,
y hacerlo también con fatiga. Aquí la readaptación es protagonista.
Mensaje importante:
El alta deportiva no equivale a un alta médica “definitiva”.
Existe riesgo de segunda lesión y debe gestionarse con progresión, criterios y prevención.
4) Terapias que usamos en clínica: para qué caso sirven (sin sustituir el ejercicio)
Idea clave:
Ninguna tecnología sustituye al ejercicio ni a la progresión de cargas.
La utilizamos solo si ayuda a cumplir objetivos: menos dolor/edema, mejor movilidad, mejor activación o mayor tolerancia al entrenamiento.
🧲 Magnetotransducción (EMTT)
Apoyo cuando existe dolor persistente, rodilla muy reactiva o dificultad para progresar cargas.
Puede ayudar en dolor profundo/rigidez.
Facilita tolerancia a fuerza y readaptación.
Complemento del plan activo.
🔦 Láser (fotobiomodulación)
Útil como apoyo analgésico cuando el dolor o la sensibilidad tisular limitan movilidad y activación.
Interesante en fase temprana y transiciones de carga.
Mejora la calidad del reclutamiento y del ejercicio.
Siempre como complemento del entrenamiento y con respeto a pauta quirúrgica.
🟦 INDIBA Activ (radiofrecuencia)
Apoyo cuando el dolor/rigidez limita rango o hace la rodilla muy reactiva al inicio.
Objetivo: facilitar movilidad y tolerancia al trabajo activo.
Siempre al servicio del plan de fuerza/readaptación.
🟩 Presoterapia / compresión
Indicada cuando hay edema/derrame o sensación de rodilla “llena”.
Ayuda a controlar respuesta inflamatoria post-sesión.
Mejora recuperación entre entrenamientos.
5) Plan de readaptación: no todos vuelven a lo mismo
La readaptación es el puente entre “estar bien” y “volver bien”.
Diseñamos el plan según tu objetivo real, progresando por criterios y respetando siempre
las pautas del traumatólogo/cirujano.
⚽ Fútbol / pivote-contacto
Fuerza alta + control valgo.
Frenadas → cambios dirección → giros reactivos.
Exposición progresiva a contacto y toma de decisiones.
⛷ Esquí
Resistencia local + excéntrico potente.
Estabilidad en rangos medios y cambios de apoyo.
Trabajo bajo fatiga y terreno variable.
🏃 Carrera
Progresión volumen → intensidad → ritmos.
Técnica y tolerancia a impacto sin derrame.
Pliometría dosificada como prevención secundaria.
🚶 Vida diaria / trabajo físico
Escaleras, cargas, giros controlados.
Fuerza funcional y estabilidad.
Objetivo: rodilla fiable sin inflamación recurrente.
6) Criterios de progresión: volver a correr y volver a competir
Checklist para empezar a correr
Sin derrame (o mínimo) y sin reacción clara al día siguiente.
Extensión completa y movilidad funcional.
Control técnico en tareas básicas (sentadilla/step-down sin valgo marcado).
Fuerza suficiente y tolerancia a carga (idealmente cuantificada).
Checklist para deporte de pivote/contacto
Fuerza y potencia altas (cuádriceps/isquios) + control tronco/cadera.
Tests funcionales con simetría alta y calidad del gesto.
Sin derrame ni inestabilidad tras sesiones exigentes.
Preguntas frecuentes sobre la rehabilitación del LCA
¿Cuándo es prioritario recuperar la extensión completa tras un LCA?
Desde el inicio. La extensión completa (0º real) es el objetivo más importante de la fase temprana
porque condiciona la marcha, la carga y el progreso de fuerza. Debe recuperarse de forma
progresiva y controlada, evitando dolor excesivo o inflamación reactiva, y siguiendo las
pautas del traumatólogo/cirujano.
¿Cuándo se puede empezar a correr después de una cirugía de LCA?
No depende solo del tiempo. Se inicia cuando se cumplen criterios: rodilla sin derrame relevante,
extensión completa, buena tolerancia a carga y control técnico en tareas básicas.
El inicio se ajusta a las restricciones del cirujano, especialmente si hay sutura meniscal o lesión condral.
¿Qué pasa si me falta extensión o tengo derrame tras entrenar?
Son señales de que la rodilla está “reactiva”. En ese caso se ajusta la dosis de carga,
el tipo de ejercicio y la recuperación. Mantener una rodilla “tranquila” es clave para progresar.
Si hay restricciones postquirúrgicas, se siguen las pautas del traumatólogo/cirujano.
¿Sirven las máquinas (láser, EMTT, INDIBA, etc.) para curar el LCA?
Son apoyos y no sustituyen al ejercicio. Se usan cuando ayudan a cumplir objetivos:
menos dolor/edema, mejor movilidad o mejor activación para poder entrenar con continuidad.
El pilar del éxito es fuerza + control neuromuscular + progresión de cargas.
¿Cuándo puedo volver a fútbol, baloncesto o esquí tras un LCA?
El retorno se decide con criterios: fuerza y potencia altas, tests funcionales con buena simetría,
calidad del gesto y ausencia de derrame o inestabilidad tras sesiones exigentes.
Además, el retorno debe ser escalonado (entreno → situaciones reales → competición).
El alta deportiva no equivale a un alta médica definitiva: el riesgo de segunda lesión existe y se gestiona.
¿En qué casos cambia la rehabilitación tras operarme del LCA?
Cambia sobre todo si hay sutura meniscal, lesión condral o cirugías combinadas,
y puede variar por el tipo de injerto. Por eso la progresión siempre se realiza dentro de las pautas del
traumatólogo/cirujano.
¿Te han operado del LCA o estás valorando si operarte?
En Clínica Mario Campos Fisioterapia planteamos un plan por fases + readaptación específica según tu objetivo,
coordinados con traumatología y siguiendo las pautas del cirujano.
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Referencias científicas (rehabilitación LCA – selección de alta calidad)
Kotsifaki R, Whiteley R, Van Melick N, et al. Aspetar clinical practice guideline on rehabilitation after anterior cruciate ligament reconstruction (ACLR). Br J Sports Med. 2023;57(9):500–509.
van Melick N, van Cingel REH, Brooijmans F, et al. Evidence-based clinical practice update: practice guidelines for anterior cruciate ligament rehabilitation based on a systematic review and multidisciplinary consensus. Br J Sports Med. 2016;50(24):1506–1515.
Beischer S, Gustavsson L, Senorski EH, et al. Young athletes who return to sport before 9 months after ACLR have a rate of new injury 7 times that of those who delay return. J Orthop Sports Phys Ther. 2020;50(2):83–90.
Autor del artículo
Mario Campos Escapez
Fisioterapeuta · Col. núm. 3545
Director de Clínica Mario Campos Fisioterapia
Clínica Mario Campos Fisioterapia – San Juan Playa
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