enero 22, 2026 Noticias

Lesión SLAP del hombro: qué es, por qué duele y cómo decidir el mejor tratamiento

Lesión SLAP · Hombro · Deporte y dolor al elevar el brazo

Lesión SLAP del hombro: qué es, por qué duele y cómo decidir el mejor tratamiento

Por Mario Campos Escapez · Clínica Mario Campos Fisioterapia
La lesión SLAP es una de esas lesiones del hombro que generan confusión: a veces aparece tras un tirón o caída, otras tras meses o años de sobrecarga (gimnasio, natación, crossfit, tenis, pádel…), y muchas personas reciben el diagnóstico en una resonancia sin tener claro qué significa realmente. Lo típico es que el paciente describa un dolor “profundo” dentro del hombro, sensación de chasquidos o “enganche”, y molestias al levantar el brazo o hacer gestos de lanzamiento. Y entonces llega la gran duda: ¿se cura con fisioterapia o hay que operar?
Este artículo se centra en comprender la lesión, su impacto y las diferentes estrategias de manejo. En un segundo artículo abordaremos en detalle el tratamiento específico, con la planificación de la rehabilitación, ejercicios y criterios de vuelta al deporte.

Anatomía clave: labrum (rodete) y bíceps en el hombro

Anatomía del labrum y bíceps en el hombro (lesión SLAP) Para entender una SLAP hay que conocer dos estructuras: el labrum (también llamado rodete glenoideo) y la porción larga del bíceps.
  • El labrum es un anillo de fibrocartílago que rodea la cavidad glenoidea (la “cazoleta” del hombro) y ayuda a dar estabilidad y sellado a la articulación.
  • La porción larga del bíceps se inserta en la parte superior del labrum. Por eso, cuando esa zona se lesiona, muchas veces aparece dolor en gestos que “tiran” del bíceps (tracción, levantamientos, lanzamientos, dominadas, etc.).
En el hombro, la estabilidad depende mucho de músculos y control neuromuscular. Por eso, igual que con otras lesiones, la resonancia por sí sola no decide el tratamiento: importa cómo se comporta el hombro en la vida real.

¿Qué significa SLAP?

SLAP son las siglas en inglés de Superior Labrum Anterior to Posterior. Describe una lesión del labrum en su zona superior que va de delante hacia atrás, justo donde se relaciona con la inserción del bíceps. Existen diferentes tipos (I–IV), y su relevancia real depende de síntomas, exploración y objetivos. Por eso, más que “perseguir una etiqueta”, lo importante es entender qué significa para tu hombro en la vida diaria y en tu deporte.

¿Por qué una SLAP puede doler tanto (y otras veces no dar síntomas)?

El labrum tiene una función de sellado y ayuda a la estabilidad del hombro, pero el dolor no aparece solo por “tener una rotura”. En muchas personas, sobre todo a partir de cierta edad o con deporte repetitivo, el labrum puede mostrar cambios degenerativos sin que eso sea necesariamente el origen principal del dolor. Lo que suele marcar la diferencia es el contexto biomecánico: cuando hay sobrecarga del complejo labrum–bíceps, pérdida de control escapular, fatiga del manguito rotador o rigidez posterior, la zona superior del labrum se “tensa” y se irrita con gestos por encima de la cabeza. Por eso es habitual que el dolor sea:
  • Profundo (cuesta localizarlo con un dedo).
  • Más evidente con carga (press, dominadas, lanzamientos, saques).
  • Con sensación de chasquido o “enganche” en rangos concretos.
  • Peor cuando el bíceps está muy implicado (dolor anterior, sensibilidad en el surco bicipital).
Idea clave: una SLAP no siempre es “una pieza rota que hay que arreglar”. Muchas veces es un problema de tolerancia a la carga del hombro, donde el labrum es el tejido que se queja… pero la causa es multifactorial.

Tipos de lesión SLAP: qué significa cada uno (explicado fácil)

Tipos de lesión SLAP en el hombro Existen varias clasificaciones, pero las más usadas en clínica describen el estado del labrum superior y su relación con el bíceps. Sin entrar en tecnicismos excesivos, lo más importante es esto:
Tipo I: deshilachado/degeneración superficial del labrum superior. Suele ser más “desgaste” que rotura inestable.
Tipo II (el más frecuente): desinserción del labrum superior con afectación del anclaje del bíceps. Tiende a dar más síntomas en ciertos perfiles (overhead, traumatismos).
Tipo III: “asa de cubo” del labrum (un fragmento puede moverse) con bíceps generalmente intacto. Puede dar chasquidos más claros.
Tipo IV: similar al III pero la rotura se extiende al tendón del bíceps. Suele asociarse más a dolor anterior y a decisiones quirúrgicas centradas en el bíceps, según perfil.
Lo más importante: el “tipo” orienta, pero la decisión se basa en síntomas + exploración + objetivos. Hay SLAP tipo II que van muy bien con fisioterapia, y otras que no toleran carga pese a un programa correcto.

SLAP, manguito rotador y escápula: por qué casi siempre van “en pack”

El hombro no funciona como una bisagra simple. Para elevar el brazo sin dolor, el sistema necesita: manguito rotador (centrado de la cabeza humeral), escápula (base estable) y columna torácica (movilidad). Cuando uno de estos falla, el tejido que suele “pagar” el precio es el complejo labrum–bíceps.
  • Si la escápula no rota bien, el hombro compensa y aumenta la tensión anterior.
  • Si el manguito rotador está fatigado, el bíceps puede “ayudar” en exceso, irritándose.
  • Si hay rigidez posterior, la cabeza humeral migra y aumenta el conflicto en rangos overhead.
Por eso, un buen tratamiento no se centra solo en “el labrum”, sino en crear un hombro que tolere carga: escápula + manguito + movilidad torácica + progresión de fuerza.

¿Cómo se produce una lesión SLAP? Mecanismos típicos

Mecanismos típicos de lesión SLAP: caída, tracción o gesto repetido por encima de la cabeza La SLAP puede aparecer por un evento agudo o por sobrecarga repetida. Lo más común es que haya un “cóctel” de ambos: un hombro que ya venía cargado y un gesto que lo termina de lesionar.

Lesión SLAP por traumatismo

  • Caída con el brazo estirado (FOOSH): el impacto transmite fuerza hacia el labrum.
  • Tracción brusca del brazo (tirón fuerte, agarre que “arranca” el hombro).
  • Luxación/subluxación: algunas inestabilidades pueden asociarse a lesiones del labrum.

Lesión SLAP por sobreuso (deportistas y gimnasio)

  • Lanzadores (balonmano, béisbol) o deportes por encima de la cabeza (voleibol, tenis, natación).
  • Gimnasio / crossfit: dominadas kipping, muscle-ups, snatch, press por encima de la cabeza con mala mecánica.
  • Pádel/tenis: golpes por encima de la cabeza con fatiga y control escapular deficiente.
Muchas “SLAP” en adultos activos son parte de un contexto más amplio: rigidez posterior, déficit de control escapular, sobrecarga del manguito rotador y del bíceps. Por eso el enfoque suele ser global, no “solo labrum”.

¿Qué síntomas son más típicos y cuáles son señales de alarma?

Síntomas típicos de lesión SLAP Los síntomas más habituales en SLAP incluyen dolor profundo, chasquidos y limitación con carga por encima de la cabeza. Aun así, conviene valorar rápido si aparece alguno de estos escenarios:
  • Debilidad súbita marcada o incapacidad para elevar el brazo tras un trauma (descartar rotura importante del manguito).
  • Episodios claros de luxación o sensación de que el hombro “se sale”.
  • Dolor nocturno intenso que no mejora nada con reposo relativo.
  • Hormigueos o pérdida de fuerza en mano/brazo (valorar componente neurológico).
Si tu hombro duele con carga overhead o notas chasquidos tras un tirón/caída, lo recomendable es una valoración completa para diferenciar: lesión SLAP, tendinopatía del bíceps, inestabilidad y/o afectación del manguito rotador.

¿Qué pasa dentro del hombro cuando hay una SLAP?

Lesión SLAP: afectación del labrum superior y anclaje del bíceps Dependiendo del tipo, el labrum superior puede estar: deshilachado (cambios degenerativos), fisurado, o despegado de su inserción. Al moverse el hombro, ese tejido puede generar dolor, chasquidos o sensación de “enganche”.
En la práctica clínica, lo que más vemos es:
  • Dolor profundo en el hombro, a veces difícil de señalar con un dedo.
  • Molestia al elevar el brazo, especialmente con carga (press, lanzamientos, objetos por encima de la cabeza).
  • Chasquidos o “clunk” en ciertos rangos.
  • Dolor anterior en el surco bicipital si el bíceps está muy implicado.
  • Sensación de inestabilidad o falta de confianza en gestos rápidos.
Una lesión SLAP puede coexistir con otras causas de dolor de hombro: tendinopatía del bíceps, lesiones del manguito rotador, pinzamiento subacromial, rigidez capsular posterior o disquinesia escapular. Esto influye muchísimo en el tratamiento.

Cómo se diagnostica una lesión SLAP

El diagnóstico se basa en la combinación de historia clínica, exploración y pruebas de imagen. En SLAP, más que en otras lesiones, hay que ser prudentes: no todo lo que se ve en resonancia explica el dolor.

Historia clínica

  • Dolor con gestos por encima de la cabeza o con carga.
  • Chasquidos/enganche.
  • Deporte o trabajo repetitivo del hombro.
  • Antecedente de caída, tirón o episodio de inestabilidad.

Exploración física

Existen tests específicos (O’Brien, Crank, Biceps Load, Speed, etc.), pero ninguno es “mágico” por sí solo. Ningún test aislado confirma una SLAP: lo importante es el patrón de dolor, la función y la respuesta a la carga, además de descartar otras causas frecuentes del dolor de hombro.

Resonancia magnética (y artro-RM)

Resonancia magnética y diagnóstico de lesión SLAP La RM puede sugerir lesión del labrum, pero a veces no es concluyente. La artro-resonancia (artro-RM) (RM con contraste intraarticular) puede mejorar la visualización del labrum en algunos casos. Aun así, el resultado debe correlacionarse con la clínica.
Punto importante: en ciertos rangos de edad y perfiles deportivos, es relativamente frecuente encontrar “cambios del labrum” sin que sean la causa principal del dolor. Por eso el criterio clínico es clave.

Diagnóstico diferencial: no todo dolor anterior de hombro es una SLAP

Uno de los grandes problemas de la lesión SLAP es que sus síntomas se solapan con muchas otras patologías del hombro. Por eso, basar el diagnóstico únicamente en una resonancia magnética puede llevar a errores. En la práctica clínica, cuando alguien llega con dolor profundo de hombro y molestias al elevar el brazo, es fundamental diferenciar una SLAP de otras causas frecuentes:
Tendinopatía de la porción larga del bíceps Dolor más localizado en la parte anterior del hombro, sensibilidad clara en el surco bicipital y empeoramiento con gestos de tracción o curl. Puede coexistir con SLAP, pero no siempre implica lesión del labrum.
Lesión del manguito rotador Dolor más superficial o lateral, debilidad clara al elevar el brazo, empeora al dormir de lado. En muchas ocasiones el problema principal no está en el labrum.
Pinzamiento subacromial funcional Dolor al elevar el brazo entre ciertos rangos, muy relacionado con fatiga, mala coordinación escapular y control deficiente del manguito rotador.
Inestabilidad glenohumeral Sensación de que el hombro “se va”, episodios de subluxación o luxación. En estos casos la SLAP puede ser consecuencia, no la causa principal.
Rigidez capsular posterior Limitación de la rotación interna y patrones de compensación que sobrecargan el complejo labrum–bíceps, generando síntomas similares a una SLAP.
Mensaje clave: muchas resonancias muestran alteraciones del labrum, pero el dolor real puede venir de otro tejido. Por eso, la exploración clínica y la respuesta al movimiento y a la carga son tan importantes como la imagen.

“Cambios degenerativos del labrum”: cómo interpretar este hallazgo sin alarmarse

Es muy habitual que el informe de la resonancia incluya términos como “labrum degenerativo”, “irregularidad del labrum superior” o “posible SLAP crónica”. Esto suele generar preocupación inmediata, pero conviene ponerlo en contexto. Con el paso del tiempo y el uso repetido del hombro, el labrum puede mostrar cambios estructurales normales, especialmente en personas activas, deportistas o trabajadores manuales. Esto no significa necesariamente que:
  • Ese sea el origen principal del dolor.
  • El hombro esté “roto”.
  • Sea imprescindible operar.
De hecho, estudios en población asintomática han demostrado que muchas personas sin dolor presentan alteraciones del labrum en resonancia. El problema aparece cuando ese tejido pierde su capacidad de tolerar carga en un contexto de sobreuso, mala mecánica o déficit de control.
La resonancia muestra estructura, no función. Dos personas con el mismo informe pueden tener realidades completamente distintas: una entrenar sin dolor y otra no poder levantar el brazo con carga.
Por eso, cuando en el informe aparece la palabra “degenerativo”, lo correcto es preguntarse:
  • ¿Ese hallazgo encaja con mis síntomas?
  • ¿Me duele siempre o solo con ciertos gestos?
  • ¿Qué pasa cuando se modifica la carga y se trabaja fuerza y control?
En muchos casos, un programa bien planteado de fisioterapia permite reducir el dolor, mejorar la función y volver al deporte, aunque la resonancia siga mostrando cambios en el labrum.
Objetivo real del tratamiento: no “normalizar la imagen”, sino conseguir un hombro fuerte, estable y capaz de tolerar la carga que tu vida diaria o tu deporte le exigen.

No todas las SLAP son iguales: ¿lesión estructural o hallazgo con poca relevancia?

Igual que con el LCA hablábamos de articulaciones que “se adaptan”, en el hombro ocurre algo parecido: hay SLAP que, con una buena rehabilitación, permiten una vida normal y deporte; y otras que siguen dando síntomas pese a todo. Factores que suelen influir:
  • Edad y tipo de tejido (degenerativo vs traumático).
  • Deporte: lanzamiento y overhead suelen ser más exigentes.
  • Dolor predominante: labrum, bíceps, manguito o mezcla.
  • Inestabilidad asociada o episodios de subluxación.
  • Adherencia a una rehabilitación bien estructurada.

¿Cuándo se recomienda tratamiento conservador?

El tratamiento conservador (fisioterapia + readaptación) es la primera línea en muchos casos, especialmente cuando no hay inestabilidad significativa o bloqueo mecánico claro. Suele considerarse especialmente en:
  • Dolor de hombro sin episodios claros de luxación/inestabilidad.
  • SLAP degenerativa o hallazgos en RM con clínica compatible con sobrecarga.
  • Pacientes que pueden modificar temporalmente la carga overhead.
  • Deportistas que mejoran con corrección técnica, fuerza y control escapular.
Tratamiento conservador no es “reposo y ya”: es un plan estructurado que suele incluir control del dolor, trabajo de escápula, manguito rotador, fuerza global, movilidad específica y progresión de la carga según objetivos.

¿Cuándo se plantea cirugía en una SLAP?

La cirugía se valora cuando hay síntomas persistentes pese a una rehabilitación completa, o cuando el perfil y los hallazgos hacen pensar que la estabilidad/función no se recuperará solo con ejercicio. En términos generales, se considera en:
  • Dolor persistente y limitante tras un programa de fisioterapia bien planteado.
  • Síntomas mecánicos importantes (enganche/bloqueo muy claro y repetido).
  • Deportistas overhead con rendimiento limitado pese a buena readaptación (según caso).
  • Lesiones asociadas relevantes (inestabilidad, otras roturas, etc.).

Opciones quirúrgicas habituales (según perfil)

Cirugía artroscópica en lesión SLAP: reparación del labrum y manejo del bíceps De forma simplificada, el cirujano puede optar por:
  • Reparación del labrum (suturas): más frecuente en perfiles concretos (jóvenes, traumáticas, demanda específica).
  • Tenodesis del bíceps: se reubica/fija el bíceps; en algunos perfiles puede dar buen control del dolor anterior.
  • Tenotomía del bíceps: se libera el bíceps (más habitual en perfiles concretos por edad/demanda).
  • Debridamiento: “limpieza”/regularización del tejido en casos seleccionados.
La técnica y la indicación se individualizan: edad, deporte, dolor dominante, tipo de SLAP y lesiones asociadas cambian por completo el abordaje.

SLAP y el “miedo al daño”: lo que conviene saber

Es normal que un informe de resonancia asuste. Pero en el hombro, como en otras articulaciones, hay que diferenciar entre hallazgo y causa principal del dolor. El objetivo no es “perseguir una imagen perfecta”, sino recuperar función, fuerza y tolerancia a la carga.

El papel de la fisioterapia en todas las fases

La fisioterapia es clave tanto si el tratamiento es conservador como si se realiza cirugía:
  • Fase inicial: modular dolor, mejorar movilidad, descargar bíceps/manguito, recuperar patrones sin irritación.
  • Fase intermedia: fuerza del manguito rotador, control escapular, estabilidad dinámica, trabajo de tronco.
  • Fase avanzada: progresión de cargas overhead, potencia, pliometría de miembro superior, gestos específicos del deporte.
  • Vuelta al deporte: criterios objetivos y progresión por etapas (no “probar a ver si aguanta”).
En Clínica Mario Campos Fisioterapia trabajamos coordinados con traumatología cuando hace falta, y diseñamos un plan de manejo global: desde la valoración inicial hasta la vuelta segura a tu actividad.

Prevención: cómo reducir el riesgo de volver a irritar el labrum/bíceps

En deportes de hombro, la prevención suele depender de tres pilares: control escapular, fuerza del manguito rotador y gestión de carga (volumen, técnica y progresión).
  • Mejorar la mecánica de la escápula (serrato anterior, trapecio inferior/medio).
  • Fortalecer rotadores externos e internos con buena calidad de movimiento.
  • Trabajar movilidad torácica y control del tronco para no “forzar” el hombro.
  • Progresar cargas overhead de forma gradual y con técnica supervisada.

Este artículo es el primer paso: comprender antes de actuar

Entender qué es una lesión SLAP y por qué duele ayuda a tomar decisiones informadas. En muchos casos, un programa bien estructurado de fisioterapia permite recuperar un hombro fuerte y funcional. Y cuando la cirugía está indicada, la rehabilitación es el factor clave para volver con seguridad. En un próximo artículo profundizaremos en:
  • Cómo estructuramos la rehabilitación conservadora (fases + ejercicios).
  • Qué cambia si hay reparación del labrum o manejo del bíceps.
  • Criterios objetivos para volver a entrenar (gimnasio, crossfit, pádel/tenis, natación).
¿Te han dicho que tienes una lesión SLAP o te duele el hombro al levantar el brazo? En Clínica Mario Campos Fisioterapia (Alicante) realizamos una valoración completa, coordinada con traumatología cuando es necesario, y diseñamos contigo el plan más adecuado según tu deporte, tu hombro y tus objetivos.
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Preguntas frecuentes sobre la lesión SLAP

¿Una lesión SLAP se cura sola? Puede mejorar mucho con fisioterapia y control de carga. Depende del tipo de lesión, los síntomas y tus demandas (deporte/trabajo).
¿Es normal que me duela al hacer press o dominadas? Sí: son gestos que cargan el complejo labrum–bíceps. Suele requerir ajustes de técnica, volumen, rangos y fuerza específica (escápula y manguito).
¿La resonancia decide si hay que operar? No. La resonancia se interpreta junto a síntomas, exploración y respuesta al tratamiento. La imagen muestra estructura, no función.
¿Me pueden operar y seguir con dolor? Puede ocurrir si el problema principal era tendón del bíceps, manguito rotador o control escapular. La rehabilitación sigue siendo el factor clave.
¿Cuánto tarda en mejorar? Depende del caso. Muchos pacientes notan cambios en 4–8 semanas si se progresa bien la carga. Para deporte overhead, la readaptación suele requerir más tiempo.
Referencias científicas (selección)
  • Snyder S.J. et al. SLAP lesions of the shoulder. Arthroscopy. 1990.
  • Maffet M.W. et al. Superior labrum-biceps tendon complex lesions. Am J Sports Med. 1995.
  • Boileau P. et al. Repair of isolated SLAP lesions vs biceps tenodesis. (Comparativos en población seleccionada).
  • Sayde W.M. et al. Clinical outcomes after SLAP repair: systematic review. (Revisión sistemática).
  • Fedoriw W.W. et al. Nonoperative treatment of SLAP lesions in overhead athletes. (Resultados conservadores).
  • Provencher M.T. et al. SLAP lesions: current concepts and management. (Revisión).
Mario Campos Escapez Mario Campos Escapez Gerente y director de la Clínica Mario Campos Fisioterapia Fisioterapeuta col. nº 3545
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